José García Velázquez
(dedicado a la Madre Teresa de Calcuta)
Una costra de rencor, comodidad y rutina oculta en el corazón ansias del agua divina; es tanta la cerrazón que en la mente se adivina, que no encuentra la razón dónde la tiene escondida. Del hombre tiene sed Dios y sin Dios está perdida el alma, porque el Amor es el Agua y es la Vida. Buscas una solución para encontrar la salida, que devuelva la ilusión a las almas divididas: sólo la contemplación de Quien en la Cruz nos mira nos habla de salvación, sabiendo como nos cuida. Uno solo es el Señor que a las almas ilumina cuando grita a plena voz: ¡TENGO SED…! Y luego expira. José García Velázquez Segovia
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