José García Velázquez
poesía para el Año Sacerdotal
Hermana del sacerdote: con una entrega abnegada, ha renunciado, callada, a su vida y a su dote. Por atender al hermano y ayudarle en sus labores, otros planes, también nobles, en la cuneta aparcaron. A veces es el pilar donde apoyarse seguro, si parece que el futuro no se acierta a vislumbrar; y siempre será consuelo para quien todo en la tierra en las manos de Dios deja al emprender alto vuelo. Este esfuerzo silencioso tendrá al fin su recompensa: Dios da Gracia a manos llenas a quien se da generoso. José García Velázquez
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