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Jesús Arizmendi Valdés
Durante su ponencia ¿Cuáles son los valores por descubrir y redescubrir? el Cardenal Marc Ouellet de Canadá señaló que sólo se ama lo que se conoce y cuando lo que se conoce aporta un bien y lleva a la realización personal, se adopta como un estilo de vida. “No vivimos tiempos para perderse en discusiones. Es momento de realizaciones concretas. El mayor bien es mirando hacia el interior y hacer una crítica personal, teniendo con claridad los parámetros calóricos. Si nos decidimos a vivir así, poco tendremos que discutir, pues la vida es la palabra que se emite con más fuerza y que el viento no se lleva, pues pesa lo que pesa la vida de cada ser humano”. Afirmó que la riqueza del valor está en que al vivirlo, la persona es mejor, se perfecciona pues sus actos están llamados a trascender (tema: Valor de la vida humana). El valor es estable, resiste a la prueba del paso del tiempo, genera estabilidad en quien lo conoce y lo interioriza y emana, una y otra vez, de la naturaleza de la persona humana creada para trascender. Darse al otro, ser feliz y aportar a la sociedad que le rodea familias generadoras del ciudadano del mañana, comprometido con su entorno (tema que aborda la Mesa redonda y panel de Comunicaciones). En el magno evento "VI Encuentro Mundial de las Familias", Marc Ouellet agregó que quien visualiza un valor y aspira a alcanzarlo, es posible que al correr hacia él le parezca más lejano, aunque paradójicamente está más cerca de hacer suyo aquello tras lo cual va, pues al caminar hacia él se perfecciona cada vez más. No obstante, quien no da valor al valor, simplemente se pierde de las ventajas de hacer suyo lo verdaderamente valioso. El valor permanece inmutable, por ser valioso no cambia según cambia la moda. Y el hombre, en uso de su libertad, se acerca o se aleja de él según lo viva o deje de vivirlo. Por último afirmó que como comunidad creyente, tenemos el derecho de querer que nada opaque el panorama de valores a nuestros hijos. Tenemos el derecho a profundizar en nuestros valores y reunirnos en torno a una reflexión en familia-Iglesia, para mirar con nuevos ojos la realidad cambiante y proponer nuevas iniciativas que tomando en cuenta lo positivo que tiempo nos va enseñando, haga suyo los valores adaptando quizá la forma pero no el fondo cuando éste se considera esencial.
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