Salvador Estrada
Ciudadanos a luchar
Con todo lo que sucede en el país, ha llegado la hora, el tiempo de los ciudadanos, para unirse y demandar el cumplimiento de los funcionarios públicos en sus labores a fin de que la ley se cumpla. La fe y las obras es lo que salvará al hombre. Las promesas son palabras que se lleva el viento. La llamada sociedad civil debe exigir sus derechos. Ya no cree en las promesas de los políticos.”Aplicaremos la fuerza de la ley”. “Se redoblarán los esfuerzos”.”Investigaremos hasta las últimas consecuencias”. “Los culpables serán castigados con todo el rigor de la ley, caiga quien caiga”. Estas frases son solamente frases. Ya las tenemos muy oídas. Se pronuncian siempre que los actos criminales sacuden las conciencias de la sociedad. No se puede vivir con el temor a cuestas. Todos los días, las malas noticias, las noticias que chorrean sangre, impactan en la sociedad. Ya se reunieron miles y miles de ciudadanos para gritar ¡Ya basta! Pero todavía no hay respuesta. Los hechos no se ven. Y la maldad se ve en todo el país. Los hijos de las tinieblas son más audaces que los de la luz En este mes, el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y Legalidad, debe dar resultados, y para diciembre debe estar instaurado el Observatorio Ciudadano o el Instituto Ciudadano, el cual vigilará la labor de las autoridades respectivas y demandar el cumplimiento de su deber. Y ese Instituto será el camino para que los funcionarios se apliquen en sus tareas. Serán responsables y como tales pueden ser juzgados y castigados. No bastará con su renuncia. Si no cumplieron, por negligencia o por ineptitud o por complicidad, deben ser castigados con todo el peso de la ley, como dicen ellos, para que los hechos hablen y no todo quede en frases, en palabras que se lleva el viento. La ciudadanía ya se hartó de no tener paz social. Vivir en el temor es vivir en la angustia del ser. Y es el declive de la sociedad. Urge recobrar la paz. Recuerden “Mi paz os dejo, mi paz os doy”. Y todos los domingos, los católicos en el cumplimiento de su religión, se desean paz. Y la paz no se ve. Los hechos violentos, en algunas ciudades del país, son el pan nuestro de cada día. Ojalá y el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad cumpla sus fines. Sobre todo, que se el Instituto Ciudadano cobre vida y empiece a trabajar por el bien del país a fin de que vigile, supervise que los funcionarios encargados de aplicar la ley y velar por la justicia cumplan en sus cargos. Las leyes se hicieron para cumplirse. Y si la corrupción y la impunidad se burlan de ellas, cambiemos de autoridades, por unas que sí apliquen la ley. Vivamos en un Estado de Derecho, en un Estado que nos dé seguridad, protección y paz. En dos años más se celebrará el centenario de la Revolución. No se puede repetir la historia. Y muchos despistados hacen todo lo posible para que México tenga un cambio violento. No se debe ni se puede permitir. México ama la paz y debe vivir en paz. Los ciudadanos tienen la palabra.
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