Ana Teresa López de Llergo
Ana Teresa López de Llergo El retrato de Inés (III)
Inés nunca se arrepintió de su papel de esposa de Roger, entendió que para eso había nacido. Se dedicó en cuerpo y alma a hacerlo feliz. Siempre estuvo muy enamorada y trató de compensar con mucho cariño y abnegación la triste infancia de su cónyuge. Roger también la quiso mucho, pero, a su manera. Su carácter era muy difícil, enérgico y dominante. Todo tenía que estar como él decía. Como profesionista era sumamente brillante y llegó a tener mucha fama y prestigio. Por eso, en la cuestión económica Inés nunca sufrió carencias. La familia de Inés y sus amistades la compadecían por la vida que llevaba, girando en torno a un hombre poco sociable aunque muy querido por sus clientes. Inés nunca se dio cuenta, ni remotamente se comparó con otras mujeres casadas. Tal vez, también, porque eran muy escasos los ratos que dedicaba a frecuentar a sus parientes y conocidos. Procrearon seis hijos, dos varones –los mayores- y cuatro mujeres. Crecieron con una profunda admiración por su padre y con bastante indiferencia por su madre. Salvo Sofía, la más pequeña, que tenía bastante parecido con Inés, los demás eran el vivo retrato de Roger. Todos tenían un carácter firme y decidido, hicieron su vida de manera muy independiente, y cuando surgía algún problema, consultaban con su padre. Eso hacía sufrir a Inés, pero nunca quiso protagonismo porque pensaba que Roger hasta entonces tenía algo suyo, sus hijos, y ella nunca, ni remotamente, propiciaría cierta rivalidad. Cuando cumplieron cuarenta años de casados, Roger ya estaba delicado de salud y enfermó gravemente. Inés fue su enfermera de día y de noche, hasta que después de tres años de bastantes sobresaltos y sufrimientos, murió. Inés quedó bien protegida desde el punto de vista económico. Roger supo dejar un testamento, con el que ella y sus hijos no tuvieran ninguna desavenencia. Sin embargo, fue tanta la polarización de todos los miembros de la familia por Roger que ellos no saben cómo tratar a su madre. Excepto Sofía, la única que tiene detalles con ella y la visita. Emilio, Rubén y Ernesto la buscan, pero ellos no suplen el cariño que añora de sus hijos.
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