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Jesús Arizmendi Valdés
Luego de viajar desde el Distrito Federal por carretera más de tres horas, primero por la autopista y después por un tramo llenó de baches, curvas y deslaves provocados por el desgaje de los cerros llegamos a Copalillo, Guerrero, entidad ubicada al noroeste de Chilpancingo. Desde lo alto de un cerro se puede ver una comunidad marginada, discriminada y olvidada por los gobiernos estatal y federal. Al entrar al pueblo se percibe la pobreza de su habitantes que en su mayoría son indígenas. Por sus calles de terracería se observan casas hechas de lámina, adobe, madera y una que otra de cemento. Además se miran caminando hombres y mujeres descalzos. El palacio municipal ocupa un espacio de 500 metros cuadrados. Ahí entrevistamos a la doctora Judith Salas Ávila, presidenta del DIF de Copalillo, quién platicó sobre las carencias de esa comunidad. Nos comentó que la palabra Copalillo se deriva de los vocablos náhuatl copal-recina usada como incienso y tlan-partícula de abundancia, en conjunto se interpreta “lugar donde abundan los copalitos”. Copalillo se formó por segregación del municipio de Atenango del Río, y legalmente fue constituido como jurisdicción municipal el 13 de diciembre de 1875. Desde entonces, es y ha sido un municipio que vive en pobreza extrema. ¿Cuáles son las necesidades más apremiantes de Copalillo?
“Lo primordial aquí es la falta de agua y el drenaje, y los pocos servicios con los que contamos son muy precarios. En tiempo de lluvia la luz se va y llega al otro día cuando nos va bien, o en el peor de los casos nos quedamos sin energía eléctrica por lo menos tres días. En cuestiones de salud, no contamos con una clínica bien equipada. Cuando hay personas que enferman de gravedad, heridos o quienes sufren picaduras de alacrán tienen que ser trasportados a Huitzuco, una población que se encuentra a una hora y media de aquí. Pero eso no es lo peor, aquí hay comunidades en donde las personas tienen que caminar una hora, no hay transporte para llegar hasta acá y después de que llegan aquí viajan a Huitzuco para ser atendidas. La mayoría de nuestros habitantes mueren de enfermedades gastrointestinales y respiratorias. Actualmente en Copalillo viven 15 mil habitantes, la mayoría indígenas y 3 mil han migrado a los Estados Unidos en busca de una mejor calidad de vida. La población se dedica a la producción de maíz, ajonjolí, cacahuate, fríjol y cebolla, pero la mayoría son artesanos y elaboran hamacas. Muchos salen a distribuirlas y venderlas, pero francamente hay mucha competencia y la ganancia es poca”. Judith Salas informó que han buscado por todos los medios crear alianzas con empresarios para comercializar la mercancía y que salga al extranjero. Lamentablemente no lo han logrado y sólo personas particulares son los que apoyan. Por otra parte la presidenta del DIF Copalillo, advirtió que al año el gobierno de Guerrero asigna un presupuesto de 19 millones de pesos para todo el municipio. Y que en teoría se le tiene que dar un 10 por ciento al DIF. Esto no sucede. “Durante este trienio, dijo Judith Salas hemos trabajado sin recursos, por lo que me he visto en la necesidad de buscar apoyos y donativos en diversas instancias. En México toqué las puertas de la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol) en donde afortunadamente me hicieron caso y recibimos en el 2006 una dotación de cemento y lamina galvanizada que benefició a 553 familias cosa que nunca se había sucedido. Asimismo, el Tec de Monterrey nos donó computadoras y red de internet. Por otra parte, la Fundación Cáritas de León nos hizo un donativo de mil pares de zapatos y 5 toneladas de ropa. Además contacté a la Fundación Rafael Dondé, IAP quién para el próximo periodo escolar nos entregará mochilas y útiles escolares”. ¿Cuáles son los programas con los que cuenta el DIF Copalillo?
“Son el de pensión Guerrero que apoya a los adultos mayores; el programa de despensas para personas vulnerables y desayunos escolares a niños y adolescentes. Lamentablemente el estado nos apoyaba con mil despensas mensuales, y hoy en día sólo nos da 600. La doctora Salas Ávila invitó a los gobiernos y sociedad, a que no abandonen a Copallilo, un pueblo olvidado que sí existe en el mapa y el único municipio de la región norte de Guerrero que habla lengua náhuatl. Desde la redacción de Todo México Somos Hermanos hacemos un llamado para llevar vivienda ecológica autosustentable, servicios de salud y educación, lo mismo que capacitación y tecnología para elevar la productividad en el campo y la comercialización de hamacas. Invitamos a todos aquellos organismos que quieran sumarse para hacer de Copalillo un pueblo mágico. DIF Copalillo, Guerrero. Juan N. Álvarez sin número, colonia Centro. Números telefónicos: 01727 36500 57.
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