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Juan M. Zepeda
“Antes yo pensaba que sólo se podían tener hijos nada más casándose. Hoy, desafortunadamente, me entero muy tarde que no es así. Las nuevas generaciones tienen hijos sin casarse”. María Teresa Díaz Luna, nunca tuvo hijos. Tiene 79 años de edad. Es originaria de Aguascalientes. En 1947 llegó a la ciudad de México. Era una mujer sola. María Teresa comenta que una de sus “amiguitas” le platicaba que había un lugar donde le proporcionaban los mejores servicios de atención. Ella no quería acudir, pero la descripción que le hicieron de las instalaciones y del trato humano la convenció. A finales de 1996 decidió ir a conocer cómo trabajaban en la Casa de Reposo “Mateos Portillo” en favor de las personas de la tercera edad. “Todos los espacios de la casa eran muy agradables; por donde uno pasaba, había alegría, calidez humana, y no existía la tristeza que existe cuando se reúnen personas de mi edad”. María Teresa acude desde hace cuatro años a la Casa de Reposo Mateos Portillo, de la Fundación para la Promoción Humana, IAP. La institución brinda atención gerontológico integral a 48 personas internas de la tercera edad y a 25 en residencia, a través de actividades sociales, culturales, recreativas, talleres de manualidades, terapias físicas, médicas y psicológicas, visitas a museos, teatros y parques de diversión. La Casa de Reposo cuenta con servicio de enfermería, que presta atención y vigilancia médica a las personas de la tercera edad los 365 días del año. Clara Grayebyegi tiene 84 años de edad; nació en la ciudad de México. Su familia fue de descendencia libanesa. Desde hace ocho años acude a la Casa de Reposo “Mateos Romero”; llegó por su propia voluntad. “Se me subió el apellido a la cabeza, mi hija me consideraba inútil y como un estorbo”. No la dejaba ayudar en las tareas del hogar, y para no tener mayores dificultades, decidió acudir a esta institución, en la que dice sentirse muy a gusto por el trato y la convivencia con sus compañeros y con el personal que ahí labora. “Como ya estoy vieja, ya no puedo opinar, no puedo hacer nada, soy de mal carácter y no me gusta que me nulifiquen, por eso me vine a vivir aquí”. Montada en una bicicleta fija, pedaleando como si quisiera alcanzar la pared y el espejo que tiene enfrente, realiza, como cada tarde, sus actividades físicas para su rehabilitación. Clarita reconoce que como ella, muchas personas mayores de 80 años “ya están fuera de onda”, porque ya son ancianos y fueron educados a la “antigüita”; “la modernidad nos alcanzó y nos dejó fuera”. El área de trabajo social de la institución se encarga de realizar la selección de los nuevos aspirantes y de conocer las necesidades de cada interno, tratando de resolver sus problemas familiares, personales y médicos, a través de consejos espirituales para su mejor desempeño en la casa de reposo, esta área también se encarga de contactar los paseos a centros culturales y recreativos. José de Jesús Iturriaga, jefe de Departamento de Asistencia al Anciano, de la Fundación para la Promoción Humana, IAP, dijo que las cuotas de la institución se determinan con un estudio socioeconómico de cada familia, la cuota máxima para este año es de dos mil 500 pesos mensuales. El costo real por cada persona de la tercera edad que acude a la institución supera los seis mil pesos. Gracias al Nacional Monte de Piedad y a los recursos que aporta el patronato, es posible brindar estos servicios a muy bajo costo. José Iturriaga señaló que a lo largo de ocho años han brindado atención a por lo menos 200 personas.
Los requisitos para ingresar a la institución son:
- Tener entre 65 y 85 años de edad - Tener autonomía física y mental - Deseo de ingresar por propia voluntad - Los internos deben permanecer dos meses en la estancia de día - Someterse a los estudios socioeconómico y médico - Contar con tres familiares que se hagan responsables A sus 67 años don Daniel, “El Travieso” encontró su media naranja Daniel Solórzano Monteros, de 67 años, es de las pocas personas que, a su edad, han vuelto a encontrar a su media naranja, y esto fue posible en la Casa de Reposo “Mateos Portillo”. Don Daniel, “El Travieso”, tiene dos años de haber ingresado a la institución, proveniente de la casa de reposo Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en Coyoacán. Ahora dice sentirse mucho mejor. Además de haber encontrado a su nueva pareja, comenta que el servicio y el trato que le dan es de mucho cariño. Ni tardo ni perezoso, cuando ingresó a la institución, presentaron la obra de María Candelaria; a él le tocó hacer el papel de “Lorenzo Rafail”, fue tal la química que encontró con Beatriz Castillo, de 74 años, que a los pocos meses decidieron casarse. El señor Daniel dijo que éste es su tercer matrimonio, tuvo cinco hijos quienes le han brindado todo el apoyo, y ahora se encuentra felizmente unido a su “María Candelaria”.
En un futuro no muy lejano las casas-hogar para ancianos estarán saturadas. No contarán con la capacidad requerida para este sector de la sociedad, ya que la población senecta aumenta considerablemente, y es preciso recordar que las personas de la tercera edad merecen respeto. La Fundación para la Promoción Humana fue fundada en 1962 por Juan A. Mateos Portillo con la finalidad de estimular las actividades productivas de jóvenes y niños; brindar orientación a padres de familia; capacitar a psiquiatras, pediatras, médicos, psicólogos, trabajadoras sociales, enfermeras y educadoras.La Fundación para la Promoción Humana se constituyó como institución de asistencia privada en 1992, y cuenta con cinco planteles más: - El Colegio Agustín García Conde - El Colegio de Ciencias y Humanidades - El Centro Santa Cruz Meyehualco - El Centro San Juan de Aragón - El Centro Pedro Romero de Terreros Casa de Reposo Mateos Portillo, Matamoros 148, Col. La Joya, números telefónicos 56 55 49 49 y 56 55 48 62.
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