Salvador Estrada
TV o no TV
Ahora que los niños están de vacaciones y que por diversas razones económicas sus padres no pudieron llevarlos a la playa o a otros destinos turísticos, es conveniente recordar a los jefes de familia la importancia de que sus hijos aprendan a ver televisión. Los niños se pueden dar vuelo pegados al televisor desde temprano, y muchas veces en horarios nocturnos, ven series violentas como pueden ser caricaturas o películas, lo cual los empieza a ser adictos por las horas que dedican a ver la pantalla chica. Es necesario que los padres estén con los pequeños cuando éstos empiecen con el gusanito de ver caricaturas. Generalmente éstas son violentas, con algunas excepciones, y los niños aprenden con gran rapidez y creen que golpear al gato o al hermano menor es correcto o divertido. Y aquí es donde el padre empieza su labor pedagógica de enseñarle que la violencia no es buena, que las caricaturas son así para divertirse, que existen otras caricaturas donde no hay violencia sino historias bonitas como, por ejemplo, el cuento de la Sirenita y otros muchos más que los entretienen y divierten. Los padres deben insistir en que el niño rechace la violencia y él mismo aprenda a seleccionar los programa de televisión. Niños sin la guía paterna para ver el televisor se vuelven agresivos y cuando son adolescentes son proclives a la violencia y buscan las famosas “maquinitas” donde pueden demostrar su habilidad para el manejo de las palancas de los video-juegos y sentirse realizados porque golpearon y golpearon a los contrincantes de los videos. La televisión es un poderoso medio de comunicación masiva que debe de ayudar a familias mexicanas a que se superen. ¿Cómo hacerlo? Con programas educativos, series de reportajes históricos y de concurso donde la participación del teleauditorio sea para aprender, tener más conocimientos, y no para idiotizarse o perder el tiempo sin ton ni son. La violencia en las pantallas del televisor debe desaparecer ya. Urge que las empresas concesionarias decidan cambiar sus programación violenta por otra de mejor contenido a fin de que las familias mexicanas tengan una televisión útil, entretenida y, sobre todo, que oriente o en su caso eduque y no haga apología de la violencia. Constantemente se dice, políticos de alto nivel así lo subrayan, vivimos en un Estado de Derecho, pero esta afirmación solamente es en el decir, porque en materia de televisión se viola la ley todos los días y el famosos Estado de Derecho no existe o es bien “chueco”. La Ley de Radio y Televisión, que data de 1960, debe de aplicarse en tanto no surge otra o se den modificaciones en la misma, para que los concesionarios no burlen o violen esa ley. En el articulado de esa norma se explica claramente que no deben emplearse palabras obscenas o de doble sentido y esta legislación es letra muerta para los humoristas de la tele que nos les importa decir lo que dicen puesto que no se cumple la Ley y no son sancionados. Los concesionarios deben estar conscientes de su papel en el desarrollo de la sociedad y en crecimiento de este país por lo cual, en el supuesto cambio que vivimos democráticamente, urge que ellos cambien y den a los televidentes mejores programas y no copias, malas y feas, como Laura de América y Big Brother, entre otros, para no hablar de los tarados programas de concurso. Bueno, para no vernos tan moralistas, cambiamos de canal y les insistimos enseñe a su hijo a ver televisión, esté pendiente en estas vacaciones de él, y diga no a la violencia afuera y dentro de la casa porque el amor y la paz es lo único que vale.
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