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Lynda Angulo Arriola
Actualmente, las mascotas o alguna otra especie animal en cautiverio no sólo pueden ser compañeros de vida, de juegos o de entretenimiento, sino terapeutas que devuelven la sonrisa a un individuo deprimido; estimulan el carácter social de una persona tímida; bajan la tensión arterial y relajan a los sujetos nerviosos. Así lo comprobó Azucena Hernández Vega, de tan sólo 7 años de edad, que gracias a la terapia asistida con delfines ha mejorado y desarrollado su atención, motricidad, lenguaje, sueño y hasta el apetito. A causa de una caída, a los 7 meses de edad, la pequeña sufrió un traumatismo craneoencefálico, lo que le ocasionó convulsiones constantes, problemas para caminar y hablar. Natalia Hernández, abuela de la menor, comentó que desde que la pequeña convive con los delfines la ha notado con mayor fuerza y vitalidad. “Para mí ha sido una gran satisfacción ver como mi nieta ya puede sostenerse sola, tiene mayor control de su cuerpo y emite más palabras”. Ondas sonoras que favorecen la motricidad y el lenguaje A principios de los años cincuenta, el norteamericano John Lilly descubrió que los delfines pueden ejercer una influencia positiva sobre el ser humano, ya que descubrió que su lenguaje está basado en imágenes sónicas. Este sonido libera en el hombre hormonas relacionadas con la mitigación del dolor y la relajación. Por ello, desde 1992, Convimar del Parque Marino Atlantis imparte la Delfinoterapia o terapia asistida con delfines que consiste en nadar e interactuar por 15 minutos con los delfines, con el fin de que éstos dirijan un sistema bisonar al encéfalo del niño.
Angélica Martínez, psicóloga del Parque, señaló que la Delfinoterapia está dirigida a niños, jóvenes y adultos que presentan síndrome de Down, parálisis cerebral infantil, retraso psicomotor, trastorno por déficit de atención, hiperactividad, síndrome de West, secuelas de traumatismo craneoencefálico y depresión, entre otros problemas de salud. Antes de ingresar a una persona con los delfines se le realiza una valoración médica, para comprobar que no tenga alguna enfermedad respiratoria, problemas en la piel o cirugías recientes. La terapia se imparte de martes a jueves por un lapso de dos semanas, en donde a los pacientes se les pone música suave que los tranquiliza, por su parte el entrenador y un terapeuta están siempre presentes para asistirlo. Posteriormente, se le hacen estudios psicológicos y neurológicos, esto es antes y después del tratamiento, para evaluar cómo inició y qué resultados obtuvieron al finalizarlo.
La terapeuta indicó que son atendidas 10 personas cada 15 días y el servicio cuenta con cuatro psicólogos, un médico, estudiantes de servicio social, un entrenador y los delfines. En los meses de diciembre y enero dejan de dar terapia, pues trabajan con el agua a temperatura ambiente y así, se evitan enfermedades respiratorias con los pacientes. El costo de cada tratamiento es de 12 mil pesos con estudio neurológico y de 10 mil pesos sin él, ya que en muchas ocasiones los padres ya tienen estos exámenes con su médico particular. Para las personas de escasos recursos de la ciudad de México y provenientes de otros estados de la República, pueden tramitar una beca directamente con Convimar o en las oficinas del DIF de su comunidad.
“Terapeuta” de cuatro patasLos caballos pueden ser auténticos terapeutas, ya que a través de sus movimientos tridimensionales pueden estimular los músculos y las articulaciones de aquellos que padecen parálisis cerebral, esclerosis múltiple, autismo, distrofia muscular, anorexia, bulimia, síndrome de Down, retraso mental, déficit de atención, hiperactividad y cuadriplejia, entre otros. Luz María Ramírez, administradora del Centro Ecuestre de Rehabilitación Las Águilas (CERLA), expresó que este animal es el único que al cabalgar, prácticamente imita el vaivén del caminar humano, de ahí su gran capacidad rehabilitadora. Transmite al jinete 100 impulsos por minuto en una serie de oscilaciones como son avance y retroceso, elevación y descenso, desplazamiento lateral y rotación. Comentó que la Equinoterapia mejora la autoestima, estimula el sistema sensomotriz, incrementa la interacción social, reduce patrones de movimientos involuntarios, aumenta el vocabulario, corrige problemas de conducta, desarrolla el respeto y el amor hacia los animales, entre otros cambios en la persona. Además a diferencia de las terapias convencionales, la Equinoterapia es asumida por el jinete como una diversión, ya que es al aire libre, donde se disfruta de todo lo que lo rodea y esto influye notablemente en su estado de animo y su desarrollo psicomotor. Pero la rehabilitación física no es la única función de esta técnica, ya que es útil para combatir adicciones, traumas y todo tipo de problemas conductuales. Asimismo, favorece la capacidad para solucionar problemas, ayuda al trabajo en equipo, al manejo del enojo, la confianza, la responsabilidad y la comunicación.
Dos horas a la semana los pequeños jinetes que acuden al CERLA disfrutan de una técnica de rehabilitación que pone en movimiento el 98% de sus músculos, el cual ayuda a su desarrollo físico, neurológico y psicológico. De igual manera, su cuerpo genera una reacción autónoma que favorece el fortalecimiento de la espalda y el equilibrio mental. Las sesiones son impartidas de lunes a sábado en el Parque Ecológico Japón, lo único que se necesita para ingresar es una carta del médico tratante en la que certifique que la terapia asistida con caballos no está contraindicada para el paciente. El costo oscila entre 425 y 850 pesos mensuales, dependiendo del número de sesiones que requiera. Además de una inscripción de 425 pesos anuales.
RecuadroLa terapia con animales fue empleada, por primera vez, en Inglaterra en 1792 por el médico William Tuke, quien los empleó para mejorar las condiciones en los hospitales psiquiátricos de la época y para enseñar autocontrol a los pacientes.
Posteriormente en 1867 en Bilet, Alemania se utilizaron nuevamente en un centro para pacientes epilépticos.
Los primeros antecedentes sobre la Equinoterapia datan desde los griegos con Hipócrates, quien recomendaba la equitación para regenerar la salud y preservar el cuerpo humano de dolencias e insomnio.
Más tarde, en 1956 surgió la primera asociación que utilizó la terapia ecuestre en Inglaterra y posterior a ésta se abrió el primer trabajo científico de Equinoterapia en el Centro Hospitalario de la Universidad de Salpentire en París. A principios de los años cincuenta, el norteamericano John Lilly descubre que los delfines ejercen una influencia positiva sobre el humano y después David Cole demostró que tras nadar con delfines la presión sanguínea se normaliza, se incrementa los niveles de bienestar y disminuye la ansiedad. Desde entonces se han realizado nuevas investigaciones con diferentes especies de animales como gatos, perros, canarios, peces, tortugas, caballos y delfines, entre otras especies animales.
Zooterapia, tratamiento complementarioOscar Silva, representante de la Asociación Piensa como Perro, destacó que el animal se convierte en un desencadenador y motivador de movimientos y emociones. Estimula los sentidos del paciente, el sistema motor, la coordinación y las reacciones de equilibrio, los movimientos, la expresión verbal y es a la vez un medio que favorece los intercambios entre los individuos. La Asociación tiene como objetivo formar unidades canófilas de terapias, así como con otros animales tales como conejos, aves, gatos, cuyos, hurones, chinchillas y hamsters, entre otros para ayudar a niños con problemas de lenguaje, psicomotores, enfermedades terminales, personas con capacidades especiales y adultos de la tercera edad.
El veterinario Oscar Silva mencionó que las sesiones se realizan a domicilio y pueden ser de una a dos veces por semana dependiendo del paciente. No tiene ningún costo y los animales con los que cuentan están educados especialmente para el tipo de rehabilitación que se requiere.
Cabe señalar que la terapia asistida con animales es un tipo de sesiones complementaria que no sustituye a las tradicionales. Pero se ha comprobado que es una herramienta eficiente que incrementa en el hombre las emociones positivas, enriquece el medio, abre canales de comunicación, conserva y desarrolla el respeto de sí mismo, estimula el sentido de la responsabilidad al mismo tiempo que otorga independencia. Fundación Piensa Como Perro, A.C., Av. Tláhuac 1138 local 5, Col. Granjas Estrella, número telefónico 5037 3766. Centro Ecuestre de Rehabilitación Las Águilas (CERLA), Parque Ecológico Japón, Av. Luz y Fuerza S/ n, número telefónico 5570 6948. Convimar, 3ª. Sección de Chapultepec S/n, Col. Lomas Altas, número telefónico 5277 7583.
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