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El altruismo en la época prehispánica

Sandra Monroy Gutiérrez

En definitiva, el altruismo es una actitud de servicio, aceptada y querida en buen grado. Tiene una dimensión claramente humana y de servicio a la sociedad que se pone a prueba si para prestar ayuda a los demás se tiene que renunciar a beneficios propios, inmediatos y significativos.

Instinto natural del hombre: ayudar

El ayudar es la primera acción que aparece en la historia del hombre. Esta denominación se ha ido modificando en las diversas formas de ejercerse, conforme las mismas sociedades han ido evolucionando, así lo dice María Fernanda Lazo Payro en su tesis “Mercadotecnia social para la Filantropía”.
Además, el documento manifiesta que se distinguen tres tipos de diferenciación en su historia evolutiva: arcaicas, altamente cultivadas y modernas o funcionales.
Se explica que en las sociedades arcaicas, denominadas así por el poder político patriarcal o familiar que se ejercía en ellas, la aportación de ayuda era concreta, buscando satisfacer las necesidades básicas de los más desfavorecidos.
Las situaciones urgentes eran pocas y bien conocidas por los integrantes de la comunidad, motivo por el cual era fácil satisfacerlas; siendo otorgada la ayuda de manera personal. Existía, por lo tanto, una mayor conciencia gracias a la pequeñez de las comunidades lo que permitía sensibilizar a los pobladores.
Un ejemplo de ello se deja ver en las sociedades sumerias (6000 años AC), quienes recolectaban ayuda para la construcción de canales, que permitían irrigar las tierras y levantar las cosechas posteriormente.
La relación de reciprocidad entre el que realizaba la aportación y el que la recibía, aparecía como un acto natural, se ayudaba con algo y en agradecimiento se podía retribuir con cualquier cosa (horas de trabajo, una hija o la cosecha). Además, se tenía pleno conocimiento de a quién se le otorgaba la ayuda, en qué se utilizaría y quién la proporcionaba.
El procedimiento que se realizaba era más directo, existía un profundo agradecimiento y había una buena comunicación, ya que se daba una retroalimentación en el proceso de la reciprocidad.
El principal problema surge con el aumento de la población dentro de estas comunidades, ya que el número de personas necesitadas incrementa al mismo ritmo, y por consiguiente el proceso de reciprocidad que se seguía se hace más problemático.
Este crecimiento marca de igual forma la productividad de los pueblos, ya que se requería de una estructura más compleja que permitiera el desarrollo y progreso comunitario.
El cambio fundamental entre las comunidades arcaicas y las altamente cultivadas se generó por la división de trabajo, que hizo diferente la distribución de ingreso y permitió regular la vinculación social.
Dentro de estas sociedades altamente cultivadas, destacan a principio de nuestra era algunos ejemplos como los griegos, que realizaban donaciones para la organización y lucimiento de las olimpiadas y los romanos para quienes otorgar un donativo era cuestión de honor y orgullo.
Por otra parte, la característica fundamental de la sociedad moderna es el desarrollo de los sistemas de organización que enfrentan los problemas mediante programas y personal.

En un principio, el Estado en su papel de benefactor actúa como el único capaz de poner en marcha estos programas, lo que resulta poco efectivo, ya que una sola institución no es capaz de reducir tanta multiplicidad.

Vulnerabilidad e indigencia en la época prehispánica
Al respecto, Mónica Cecilia Gutiérrez Lascurain en su tesis “Propuesta de una estructura legal para las instituciones de beneficencia”, explica que en la época prehispánica, los indígenas contaban con un tipo rudimentario de Instituciones de Beneficencia, las cuales eran sostenidas por los gobiernos de cada pueblo.
Como bien lo explica el licenciado Fernando Castro y Castro “desde la época de las culturas prehispánicas, la solidaridad ha tenido muchas manifestaciones. Los diversos pueblos que ocupaba nuestro actual territorio nacional dictaban disposiciones de ayuda pública para asistir a los desvalidos y enfermos que lo requerían”.
En esta misma época, se convocaba al pueblo por medio de ordenanzas para emprender obras de beneficio colectivo como la construcción de acuerdos, diques, caminos y para realizar labores de cultivo en terrenos comunales, todo esto, en beneficio de la comunidad.

Gutiérrez Lascurain señala en su trabajo que Pablo Laguarta, citando a la Torquemada en su Monarquía Indiana lo siguiente “... junto a los templos había grandes troces y graneros, donde se recogía el trigo y bastimentos, que les pertenecían a ellos y a sus Ministro; y sacando lo necesario para el servicio y la Administración del Año, lo demás sobraba, se repartía entre los pobres necesitados, así casados, como solteros y enfermos; para lo cual había los pueblos y ciudades (como México, Tlaxcala, Cholula y otras) hospitales, donde se curaban y acudían los pobres”.

De lo anterior, indica la autora, se podría deducir que aún los indigentes antes de la época de la conquista, tenían cierto tipo rudimentario de Instituciones de Beneficencia sostenidos por el gobierno de cada pueblo.

Hospitales de Moctezuma
Laguarta citando a Rómulo Velasco Cevallos, señala que “... los hospitales tuvieron gran desenvolvimiento en la época de Moctezuma II, el cual estableció uno para personas con discapacidad en Colalhucán, sosteniéndolos con sus propios fondos y los del Estado.
Había otro en Texcoco, igualmente para inutilizados de la guerra, que sostenían los reyes chichimecas.

Tenochtitlan contaba con un asilo para ancianos y hospitales para enfermos.

Sin duda, el altruismo se ha dado desde épocas pasadas, el hombre siempre ha tenido ese espíritu de ayudar a los demás sin recibir nada a cambio, algo que caracteriza al ser humano.

Fuentes: “Mercadotecnia social para la Filantropía” Tesis que presentó María Fernanda Lazo Payro, “Propuesta de una estructura legal para las instituciones de beneficencia” de Mónica Cecilia Gutiérrez Lascurain, y www.sectormatematica.cl/orientacion/altruismo.htm

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