Si te involucras, algo bueno puede pasar...

El lado humano del periodismo, programa radiofónico de la Fundación para la Promoción del Altruismo, I.A.P., conducido de lunes a viernes por Tere García ¡ahora también en Internet!

Chat   |   Buscador

 

Síguenos en: @todomexicosomos y en: Todo México Somos Hermanos

 

Anunciación Publicaciones     Noticias Ligas Directorio Colaboración
[../includes/menu_izquierdo.html]

Brazo derecho de la mamá

Tere García

 

 

Bertha tiene 34 años de edad y es madre de 9 hijos. Trabaja en la ciudad de México y los niños viven en un lugar del Estado de México bajo el cuidado de la hija mayor y los abuelos. Bertha gana 3 mil 500 pesos mensuales, que distribuye para vestirlos, calzarlos y alimentarlos. “Cada quincena aparto mil pesos para comida y 750 para vestido, pasaje y medicinas –ya que por lo general se me enferma uno cada quincena-. Cuando no se enferman, puedo pagar deudas, como agua, luz y renta. Cada quince días pago 250 pesos de puro pasaje que se me va en ir y venir para dejarles el dinero. A mi no me dan oportunidades de las que dio el gobierno, pero me ofrecieron una beca de 630 pesos cada medio año por una de mis niñas; todavía no me llega la ayuda. Cuando me llegue, la utilizaré para que las tres niñas de la escuela vayan más presentables”.

 

La señora explica que cuando llegaron a ofrecer los beneficios del Programa de Mejoramiento de Vivienda... “No llegaron a mi casa; no tuve la suerte de entrar. Estuve ahí cuando llegaron a censar, pero la gente no me dijo y a mi prima sí le dieron. Ahí en mi pueblo hay oportunidades para que me presten dinero, pero como trabajo aquí en la ciudad, cada vez que hay juntas no estoy allá y pues, es como si no contara, pero si no vengo a trabajar con qué viven mis hijos. Y cuando de allá me avisan que va a haber una ayuda, pues voy, pero no puedo estar faltando a mi trabajo porque si no, no me pagan”.

 

Al preguntarle si hay alguna ayuda especial por ser madre soltera, ella dice que “hay comentarios de la gente que se enoja porque el gobierno nos da ayuda; bueno a mí no me ha tocado la ayuda, pero sí he escuchado que la gente se molesta porque dicen que tuvimos hijos sólo para que nos ayude el gobierno... Ya parece... Más bien, si ayudan a los matrimonios, el marido se desobliga, no trabaja y toma, mientras recibe feliz la ayuda del gobierno. Los hombres se dan muchos lujos con la ayuda que el gobierno da para becar a niños y jóvenes”.

 

 

 

Son cerca de dos millones

 

De acuerdo con la Memoria del Congreso Dale la Mano a tus Manos organizado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en México, más de un millón 800 mil personas se dedican al empleo del hogar, el 90 por ciento son mujeres, el 60 por ciento lo hace de entrada por salida y sólo el 25 por ciento son jefas de hogar. Esto quiere decir que la mayoría de las mujeres dedicadas a este oficio no ha hecho su propia familia. Por si fuera poco, cerca de la mitad de las empleadas del hogar recibe dos salarios mínimos diarios y casi todas utilizan sus ingresos para ayudar a sus padres, en el sostenimiento de la casa y los hermanos menores.

 

 

 

Unas trabajan y las otras, también

 

A partir del siglo XVIII, con la Revolución Industrial y el capitalismo, el trabajo fue considerado como aquel que se realiza por un jornal, de ahí que, como el servicio de ama de casa no es remunerado, éste se devaluó al grado de que la mujer comenzara a optar por alguna actividad pagada fuera de casa. Por su parte, el marxismo también influyó en la desvalorización del servicio doméstico ya que según Marx el trabajo es aquel que transforma la naturaleza para obtener un producto. A este respecto, el ama de casa, fuera de la comida, los panes y finos bordados, no hace ningún producto, sino más bien pone en orden lo desordenado y limpia lo sucio. Pero, por otro lado, producto, en el lenguaje materialista, se refiere a lo que se vende a un precio determinado y genera ingresos al trabajador. Sea como fuere, el hecho es que, la liberación femenina instó a la mujer a salir del hogar para participar en actividades económicas de modo que sintiera que en verdad “trabaja”, sólo por el hecho de recibir una paga. Hoy en día, cientos de miles de mujeres dejan a sus hijos en el campo para suplir a las jefas de hogar que en las zonas urbanas han optado por administrar una oficina y delegar la administración de la casa y el cuidado de los hijos a otras mujeres.

 

 

 

Unas y otras se desarraigan igualmente: “Yo gano 7,500 pesos al mes y a la muchacha que trabaja en mi casa le pago 3,000. Si tomamos el salario libre de cada una yo gano mil 500 pesos más que ella y ninguna de las dos estamos con nuestros hijos. A los suyos, los cuida su madre en el pueblo mientras que ella cuida a los míos” ...“Pues yo veo que le pago más en especie por todo lo que le comparto al trabajar ella en mi casa, que lo que le pago en efectivo” ...“Te puedo decir que su trabajo está bien remunerado, pero eso sí, ella sabe que sólo puede salir cada quince días” ...“A mi me paga bien la señora, pero veo que mis amigas de entrada por salida ganan más que yo. Lo malo es que yo no tengo un cuartito donde dormir y pues tengo que trabajar de planta” ...”Me gasto la mitad de mi sueldo en pasajes, idas y venidas al pueblo cada quince días. Pero bueno, siquiera les dejo algo a mi papás para tortillas y frijoles”. Estas y otras voces similares se escuchan diariamente en la ciudad de México.

 

 

 

Se llaman empleadas del hogar

 

De acuerdo con la Doctrina Social Cristiana, el empleo es aquel servicio que se presta a cambio de una remuneración. El trabajo, en cambio, es cualquier servicio, independientemente de que este sea remunerado o no. De ahí que, las empleadas del hogar prefieran adoptar esta denominación y no la de trabajadoras domésticas ya que, según dicen, trabajador doméstico es todo aquel que trabaja libre y voluntariamente dentro de su propia casa. Alejandro Ramírez Magaña, Secretario Técnico del Gabinete de Desarrollo Humano y Social de la Presidencia de la República dijo que en 1798, las “Leyes de Partida Dispersas” especificaban que “el sirviente tenía que estar dispuesto a defender al amo hasta con su propia vida”. Hoy, las empleadas del hogar trabajan para salvar, cada día, su vida y la de su familia. “Confunden nuestro trabajo con entrega total a la vida de su familia. Y no es que no tomemos cariño a la patrona, lo que pasa es que también nos queremos a nosotras mismas y tenemos nuestros planes”, diría una de ellas actualmente.

 

Hace todavía algunas décadas, las trabajadoras del hogar ignoraban que también tenían derecho a estudiar y a elegir su estilo de vida. Hoy, ellas desean superarse, pero necesitan ayuda para vivir adecuadamente. “Pues yo lo que quiero es fincar una casita para mis hijos y para mi y de ahí, pues poner algún negocio para no dejar más a mis hijos en el pueblo”, escuché decir a Raquel, a Bertha y a otras mujeres más.

 

 

 

Ley que obliga a firmar un contrato

 

La Ley Federal del Trabajo dice que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos debe estipular el sueldo a los trabajadores del hogar. También dice que a los trabajadores de planta se les debe pagar un 50 por ciento en efectivo y el otro 50 por ciento en especie. La misma Ley, en el Artículo 20, establece que “se entiende por relación de trabajo, cualquiera que sea el acto que le dé origen, la prestación de un trabajo personal subordinado a una persona mediante el pago de un salario”, y el Artículo 25 enlista los elementos que debe contener cada contrato: nombre, nacionalidad, edad, sexo, estado civil, domicilio del trabajador y del patrón; si es para una obra concreta, tiempo determinado o indefinido; la descripción del servicio que ha de prestar; lugar o lugares de trabajo; duración de la jornada; forma y monto del salario; día y lugar del pago del salario e indicaciones de que el trabajador será capacitado según los planes y programas de la empresa.

 

 

 

Más de mil tienen Seguro Social

 

Los empleados del hogar están amparados por la Ley Federal del Trabajo y por el Seguro Social que, sin embargo, sólo tiene registradas a mil 52. Hay un “Programa para Impulsar el Desarrollo Integral de las y los Trabajadores Domésticos” en Aguascalientes, Pachuca, Morelia y Zacatecas, a cargo del Gabinete de Desarrollo Humano y Social de la Presidencia de la República. El Programa consiste en capacitar y certificar en Servicios de Lavado y Planchado, Servicios Generales de Limpieza, de Alimentación y Atención de Niños y Niñas. Próximamente, se capacitará también en Atención a Adultos Mayores. En paralelo a esto, el gobierno de la República ofrece espacios especiales para que las trabajadoras domésticas concluyan sus estudios formales y conozcan los trámites para obtener el Seguro Popular de Salud o el voluntario del Seguro Social. Así mismo, se les incentiva al ahorro y se les invita a participar en las cuentas de Bansefi que deben ser solicitadas y sufragadas por empleados y empleadores.

 

La intención de todo esto es elevar el nivel de vida de las empleadas del hogar cuyo trabajo será mejor cotizado cuando ellas cuenten con el certificado en competencias laborales. Sin embargo, este proceso es lento, y fuera del CONOCER, en México sólo hay dos centros certificadores para el empleo del hogar: El Hogar de la Joven Vicenta (remai@prodigy.net.mx o 55 98 42 56) y otro, en Aguascalientes. En caso de que una persona esté interesada en convertirse en centro certificador del empleo del hogar, debe dirigirse a CONOCER: www.conocer.org.mx. Interesados en integrarse a la defensa de la dignidad del empleo del hogar pueden comunicarse al Colectivo Atabal: 01 55 26 93 11, 01 55 55 26 66 27 atabal@laneta.apc.org. Si lo que se busca es un colegio formal para aprender todo sobre la administración del hogar, comuníquese a Yaxquin al 01 55 56 63 06 52 donde también puede informarse sobre el internado de Toshi en el Estado de México para jóvenes deseosas de hacer una carrera técnica profesional en el empleo del hogar

Anunciación   |   Publicaciones   |   Noticias  |   Ligas   |   Directorio   |   Colaboración

Derechos Reservados ® 2005 Fundación para la Promoción del Altruismo, IAP
Campos Elíseos No.39 Esq. Suderman, Colonia Polanco C.P. 11560 Tels. 52.50.41.72 y 41.84 Fax. 55.31.85.85