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Lynda Angulo Arriola
Por vergüenza gran porcentaje de hombres víctimas de malos tratos guardan silencio sobre las agresiones que reciben por parte de su pareja. Es por ello que en México no existen estadísticas exactas sobre este tipo de maltrato, aunque los psicólogos del sector salud reconocen que va en aumento. Agustín Villareal, director de Hombre Contemporáneo, centro dependiente de la Fundación Mujer Contemporánea, señala que en toda relación de pareja siempre existe uno con mayor poder que el otro. La violencia surge cuando se abusa y las expectativas de autoridad de los hombres son cuestionadas por su pareja, quien copiando actitudes machistas, toma las riendas de la relación. “La violencia contra el varón sigue el mismo patrón que la ejercida contra las mujeres: la esposa lo intimida y sobaja; lo aísla de amigos y parientes; le retiene el dinero; lo amenaza con suicidarse o dañar a los hijos; le impide trabajar o estudiar; lo chantajea, o lo agrede físicamente”, indicó Maribel N. Valencia, psicóloga y terapeuta familiar. Los motivos de los hombres para no denunciar las agresiones son idénticos a los de las mujeres atacadas: negación; vergüenza; esperanza de que no volverá a ocurrir, hábito; sentimiento de culpa; deseo de mantener unida a la familia; o no tener otro lugar a donde ir.
Primer Centro de Ayuda para Hombres en México
La Fundación Mujer Contemporánea, ubicada en la capital de Aguascalientes, inauguró el centro de atención médica y psicológica para hombres maltratados, con servicios de asesoría legal. Margarita Guillén, presidenta de la fundación, recuerda que conforme se abrió un espacio de ayuda para hombres violentadores, los especialistas se dieron cuenta que jugaban un doble papel, de victima y victimario. Al abrir esa puerta quedaron al descubierto problemáticas masculinas como el derecho a la paternidad y la violencia con que los trata su pareja. Cuando la mujer es la violenta, puede justificar sus acciones debido a las siguientes excusas: que tiene depresión, stress, síndrome post-parto, irritación por su obesidad, desórdenes de la personalidad, menopausia, síndrome pre-menstrual y traumas de la niñez. Si para una mujer es bochornoso asumir que su pareja –quien supuestamente la ama- es la persona que la lastima; para un hombre es mucho más vergonzante; porque la cultura mexicana es patriarcal y no que la mujer desempeñe el rol más fuerte, o que un hombre pueda ser agredido. Peor aún impone normas de conducta muy rígidas al hombre; quien debe reprimir lo que siente: para desahogarse debe recurrir al alcohol y los amigos; puede llorar por un amor perdido, siempre y cuando esté en la cantina y muy bebido. No se tolera que exponga sus sentimientos frente a una taza de café.
Leyes que ignoran a víctimas de malos tratos
Alfredo Camacho Manrique, director general de Atención a Víctimas del Delito, de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, comenta que ante la ley un hombre violentado se enfrenta con dos obstáculos: en primer lugar demostrar su condición de víctima, y en segundo lugar, proteger a sus niños para que no se conviertan en nuevas víctimas. Por lo general soportan los abusos por razones de protección hacia sus hijos, y para no ser destruidos económicamente por la separación. Cuando una mujer es violenta y abusiva con su cónyuge, no siempre asume que ella es mala madre; pero si un hombre es violento hacia su mujer, reconoce automáticamente que él es mal padre. La ley presume que los niños siempre estarán mejor junto a su madre. Por lo tanto, las únicas opciones para los hombres es tolerar el abuso de la violencia o irse de casa. Maribel N. Valencia, especialista del Centro de Atención a la Violencia Domestica CAVIDA, reveló que los hombres maltratados optan por salir del domicilio conyugal para vivir, ya sea con familiares o amigos, pero nunca revelan a nadie la verdadera razón de la mudanza. Proporcionan explicaciones increíbles de sus lesiones; incluso cuando llegan a ser atendidos en hospitales o por su médico particular. Temen a la humillación y el estigma, aún cuando el abuso amenace su estabilidad emocional y la de sus hijos. El asunto se complica porque no hay un sistema de ayuda Estatal o privada que pueda asistirlo en esos casos, a diferencia de las víctimas femeninas.
Reafirmando su Autoestima
Agustín Villareal, especialista en el tema y director del Centro Hombre Contemporáneo, considera que apenas nos estamos dando cuenta de la dimensión de la violencia en el interior de la familia. “Se cree que ante factores como la incursión al mundo laboral por parte de la mujeres, territorio normalmente de los hombres, y la lucha mal encausada por sus derechos humanos, aunado a la pasividad y declive de los referentes masculinos ha facilitado la situación”. Así le ocurrió al joven Raúl, hidrocálido de 27 años de edad, padre de 3 hijas, quien relata la vida con su ex pareja. “Mi noviazgo se dio casi por costumbre ya que nos conocíamos desde niños. A los 17 años ella se embarazó, pensamos en abortar, pero nos dio miedo, así que nos casamos por el civil. Los problemas comenzaron al tener a nuestra primera hija ya que fue prematura (8 meses), y esto nos ocasionó gastos no previstos, reclamos y discusiones. Casi cualquier situación era pretexto para la agresión, ella fue dominando, ya que por no estar en la casa quise minimizar la situación. Para que los gritos no trascendieran cedía y no respondía a los ataques, pero la situación empeoró ya que hubo golpes entre mi madre, mi hermana y ella, razón por lo que tomamos la decisión de vivir fuera de la casa de mis padres”. Pero las agresiones por parte de ella siguieron en incremento. “Recibí insultos de toda clases y por cualquier pretexto, maldiciones hacia toda mi familia y hacia mí; reprobaba mi poca aportación económica, para estas fechas ella ya trabajaba y según ella ganaba mejor que yo. Me degradaba donde más me dolía, en mi virilidad, sexualmente se burlaba, me hacia menos, tomaba todas las iniciativas y me menospreciaba. Físicamente me abofeteaba y me daba arañazos así como también me aventaba toda clase de objetos. Empezó a celarme, no me dejaba ni siquiera ir a casa de mis padres, no podía llevar amigos a la casa, me celó con las vecinas, compañeras de trabajo y hasta con mis cuñadas . En una ocasión fue a mi trabajo, hizo un escándalo, me gritó, me arañó, me insultó y abofeteó. Yo por detenerla, también participaba en la agresión, pero siempre con medida, me daba miedo; como aumentó su falta de control al enojarse, decidí salirme de mi casa”. Raúl no sabía que hacer, “estaba confundido así que comenté la situación a mi familia y a mis amigos. Gracias a mi madre, quien había tomado un taller de violencia intrafamiliar en la Fundación Mujer Contemporánea, entonces conocí su programa de atención a hombres violentos o violentados, el cual me hizo darme cuenta de mi situación emocional y saber que hay alternativas para vivir de una forma armoniosa”. Actualmente vive separado de su esposa, además de tramitar el divorcio está peleando la patria potestad de sus hijas, “por ahora solamente las veo cuando ella lo permite”. Raúl se siente más tranquilo, dice haber recapacitado sobre cómo transcurrió su relación, y estar convencido de que tiene por delante la vida que pueda construir para brindar un futuro feliz a sus hijas. “Hay que establecer las bases para una convivencia agradable y pacífica; por género hombres y mujeres somos diferentes, pero necesarios, nos debemos buen trato y cordialidad en nuestra relación. Con respeto, tolerancia y amor tendríamos la oportunidad de construir una relación armoniosa, en la que cada uno tendrá derecho a una rebanada del pastel de la felicidad que la vida nos ofrece”. El hombre concluye que la violencia es uno de los padecimientos que más degrada al ser humano, cuando lo sufren los hombres por parte de su cónyuge, es doblemente dolorosa ya que debe soportar la crítica, si no es que la burla masculina. La violencia doméstica no es solamente el abuso físico, los golpes, o las heridas. Existe la de tipo psicológico que se da por la pérdida de autoestima. Hay violencia cuando se ataca la integridad emocional o espiritual de una persona, no importando quien la ejerza. Si usted es victima de este maltrato o conoce a alguien que la padece, no dude en comunicarse a las Instituciones de ayuda familiar, ellos podrán asesorarle. Fundación Mujer Contemporánea AC. Fray Bartolomé de las Casas 404, Barrio la Estación, Aguascalientes, Ags. Número Telefónico 01 44 9918 8176. Centro de Atención a la Violencia Domestica del Instituto Latinoamericano de Estudios de la Familia CAVIDA, Número Telefónico 5554 5611.
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