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Crece el número de divorcios, reportan 49 mil
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11/Abr/02
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Anunciación.- Para unos fue la incursión de la mujer en el campo laboral; para otros la introducción de los métodos anticonceptivos, pero el hecho es que por alguna razón, en México han aumentado los divorcios.
El ascenso en la disolución de los matrimonios está registrado por el Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI) que en 1990 reportó más de 21 mil divorcios y para 1999, la cifra superó los 49 mil.
De acuerdo con el INEGI, las principales causas de divorcio fueron la separación del hogar conyugal, el abandono de hogar y las amenazas o injurias.
Para Mercedes Wilson, defensora de la vida y de los valores del matrimonio y la familia, este incremento se debe a la incursión de los métodos anticonceptivos en el ámbito familiar.
En su opinión, estos recursos fomentan la promiscuidad sexual, el aumento de abortos y así el de los divorcios que, según dijo, de los años 60 a los 90, aumentaron en un 400% en el todo mundo.
Ingrid Brena Sesna, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, informó que en los últimos años, las mujeres son las que solicitan el divorcio.
Indicó que la demanda se debe a que cada vez más mujeres ingresan a la vida económica y resuelven su situación monetaria al punto de atreverse a terminar situaciones como la violencia que antes soportaban.
Las abuelas platicaban que además de carecer de recursos, no se divorciaban por los hijos y por obediencia a los designios divinos, que se expresan al contraer matrimonio por la iglesia.
Sin embargo, en nuestros días, la iglesia también contempla la anulación del matrimonio, después de un juicio minucioso, la anulación se efectuará cuando se demuestre que esa unión no se hizo aún cuando ambas personas llegaron al altar.
El proceso de anulación del matrimonio por la Iglesia empieza en la oficina judicial de la Diócesis donde la pareja contrajo nupcias, continúan con la exposición del caso, pruebas y testigos, y desenlaza con el dictamen a favor o en contra de la anulación.
Aunque existan los recursos del divorcio civil y la anulación por la Iglesia, lo ideal es conservar el vínculo matrimonial, no sólo por el bien pleno de los hijos, sino también por el de los cónyuges.
Esto significa que antes de tomar la decisión de contraer matrimonio, hombre y mujer deben estar conscientes de su responsabilidad y estar seguros de que su matrimonio es la culminación del amor que se profesan.
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